Recap: ‘Las Chicas del Cable’ 1×02

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Chica amante de series y enamorada de internet. Fangirl de póster y un poco.

Esto se pone cada vez más interesante y solo llevamos dos episodios. De verdad, esta serie me está fascinando y no me está decepcionando para nada. Así que vayamos a ver qué ha pasado en este segundo episodio de Las Chicas del Cable.

Nuestro episodio comienza justo donde lo dejamos la anterior vez, con Francisco reconociendo a Alba y esta intentando explicar que necesita el dinero. Sin embargo, la conversación se ve interrumpida por la aparición de Carlos, por lo que Alba se debe esconder mientras el director la cubre. Cuando los hombres se van, Alba va a recoger sus cosas y les suelta cosas muy desagradables a las que podían haber sido sus amigas, diciendo que no son amigas y demás. Cuando Francisco vuelve a la centralita buscando a Lidia, Sara le dice que se ha marchado y Ángeles les comunica la renuncia de la chica.

Por otro lado, Mario se besa con Carlota y le asegura que su mujer dejará muy pronto su puesto en la compañía para que puedan estar más juntos.

A la salida del trabajo, Marga ve a lo lejos a Pablo y le cuenta a Carlota sobre la anterior noche. La rubia le dice que vaya a presentarse pero la chica no quiere y, cuando va a salir de allí, se choca con Mario y Ángeles aprovecha para presentar a su marido. Marga recuerda cómo encontró al hombre, por lo que se va hacia la pensión abruptamente. Carlota le insiste en que le cuente qué le ronda por la cabeza, pero la morena se niega. Por su parte, Mario invita a su mujer a una velada especial juntos.

Cuando llegan a la pensión, Carlota se encuentra con su madre. Cuando esta se encuentra con su marido, le dice que su hija no ha cambiado de opinión, por lo que el hombre decide tomar el toro por los cuernos.

Esa noche, los Cifuentes celebran una gran fiesta a la que asiste el rey, donde Ricardo no parece valorar a su hijo, aunque su madre lo consuela. Francisco y Elisa bailan por su cuenta y la mujer expresa su deseo de ser madre, mientras que él piensa que no es el mejor momento para la compañía. Son interrumpidos por la visita de Sara, quien le entrega unos documentos a su jefe. Estos resultan ser las transcripciones de las conversaciones del delegado del gobierno con la hermana de su mujer. Para que no salgan a la luz, Francisco quiere que el hombre consiga que suban las tarifas de los abonados, mientras que el delegado le pide que investiguen sobre la posibilidad de un golpe de estado.

En otro lado de la ciudad, Alba vuelve a su cuarto, cuando se encuentra a los matones de Beltrán buscando el dinero. Huye y se esconde bajo un puente, lo que le lleva a recordar cuando estuvo detenida después de que creyeran que había robado en la estación. Allí conoce a Victoria, que la sacó de la cárcel y le enseñó a no confiar en nadie y usar a las personas.

Así que Alba se presenta en la pensión y se disculpa con Marga. Esta la invita a una fiesta que ha montado Carlota, donde habla de sufragismo con algunos hombres. Marga sigue con sus cosas en la cabeza y acaba contándole a Lidia la infidelidad de Mario. Alba en su lugar no se metería en la vida de los demás y eso hará Marga también. Esta se acaba emborrachando más de la cuenta y decide enviarle una carta a Pablo a través de Miguel. Cuando Dolores vuelve a la posada, todos salen corriendo, pero no evita que las chicas sean descubiertas y cargue contra Marga.

Cuando se van a dormir, Alba pide quedarse allí, porque la están buscando porque debe mucho dinero. Tiene un plan para salir de esa, pero necesita la ayuda de las chicas. Así que, a la mañana siguiente, convencen a Ángeles y hacen creer a Beltrán que Alba está en Francia. Todo se tuerce cuando Carlota, que vigilaba la puerta, es llevada a otra parte por Miguel, a quien el coronel le ha ofrecido dinero a cambio de que convenza a la rubia de dejar su trabajo, y Sara las pilla. Las lleva frente a Francisco y Alba le tiene que contar la verdad al hombre. Este le propone darle el dinero como préstamo a cambio de que se quede en la compañía y no despedir a sus compañeras. Y así se lleva a cabo. Cuando sale de la oficina, Carolina se enfrenta a ella pero Alba le dice que no tiene ni idea de quién puede llegar a ser.

En la centralita, Marga tiene una resaca horrible y recuerda la carta. Así que sale corriendo a por ella, pero llega a manos de Pablo antes de que pueda hacer nada. Por ello, cuando recibe la llamada del hombre, esta le miente y le dice que la operadora ya no está allí. Por otro lado, Lidia recibe la llamada de Carlos en incidencias y este le pide una cita, a la que la chica se niega. Además, las chicas descubren que Ángeles está llamando a las candidatas que quedaron fuera del puesto para reemplazarla a ella (a pesar de que la quieren ascender, pero le dice a su marido que dejará el puesto durante la noche de baile). Como no puede permitir que se vaya porque su marido quiere que lo haga, Alba le suelta el engaño de Mario, pero Ángeles cree que lo hace porque quiere destruir el matrimonio y se va llorando.

Por su parte, Carlota le devuelve el dinero a su padre y le grita delante de todo el restaurante. Esto es visto por Rodrigo, al que el coronel le pide que despida a su hija. Carlota acaba en una región sufragista, donde se encuentra con Sara, quien le ofrece sentarse con ella.

Al salir de trabajar, Alba va al parque y le entrega al inspector el dinero. Cuando sale de allí, Francisco le pide que lo acompañe y la lleva a la estación de tren en la que se separaron años atrás. El chico le dice que no ha podido olvidarla y que no la quiere perder, y se acaban besando.

Por último, una mujer se acerca a Ángeles diciendo que han llamado a todas sus compañeras para el nuevo puesto menos a ella. Cuando la telefonista le pide su nombre, dice llamarse Lidia Aguilar.

Me está enamorando. Ojalá tuviera más capítulos. Muy pronto más, prometido.

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Chica amante de series y enamorada de internet. Fangirl de póster y un poco.

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