Twin Peaks: The Return’ (VI): Y entonces, ella

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Graduada en periodismo y con nombre a cargo de Twin Peaks, mi pasión por las series empezó con Lost y HIMYM. De ahí me trasladé a Dunder Mifflin donde pasé los mejores momentos, aunque por las noches debo confesar que sacaba mi oscuro pasajero de la mano de Dexter. Y ahora, me hospedo en el Bates Motel en busca de un nuevo destino apasionante.

Dale Cooper, aún con el aspecto de Doug, sigue delante de una estatua sin despertar de esa pasividad que ya lleva arrastrando unos cuantos episodios. Finalmente, una pareja de policías consigue llevarlo a casa. Allí, él conecta genial con el que es el hijo de su doble, pero no tanto con su mujer que le reprocha no haberle dado el dinero a quien debía. Además recibe una foto de Doug con una chica. Dale menciona el nombre de Jade y su mujer se da cuenta de que Doug ha tenido una aventura con otra. Alguien llama por teléfono y es la mujer de Doug la que se ofrece a hacer el pago del dinero al día siguiente.

¡Vuelve la habitación roja! Esta vez el hombre que allí se encuentra le pide a Cooper que despierte y no muera. Seguidamente, Dale abre los expedientes y unas pequeñas luces blancas le van indicando en qué papeles tiene que hacer unas marcas, aunque él también dibuja escaleras con diferentes formas.

Albert, uno de los agentes especiales del FBI, llega a la ciudad y entra en un bar. Allí busca a la mujer de la que habló con Gordon. ¡Y sorpresa! ¡Es Diane! (Momentazo ya histórico para la serie que resuelve uno de los enigmas más importantes de Twin Peaks). La famosa secretaria del agente Cooper de la que nunca supimos nada, excepto que recibía aquellas maravillosas grabaciones del agente del FBI, nos muestra su aspecto. Por fin se le pone cara a uno de los personajes más míticos de Twin Peaks. Según Gordon y Albert, sólo ella puede ayudar en el asunto de Dale Cooper.

Tres personajes aparentemente sin relación entre ellos van a conectar sus vidas en un segundo. En primer lugar, el chico que la noche anterior agredió a una joven en el bar es chantajeado por otro hombre, un señor va todos los días a la ciudad y una profesora es adicta a las tartas de la cafetería de Norma y Shelly. ¿Pero qué tienen en común? Pues que el señor mayor es testigo de cómo una madre le llora a su hijo atropellado mientras ve como una llama amarilla sale del cuerpo del niño (¿su alma?). Éste se acerca a la madre mientras el poste de electricidad reacciona ante lo sucedido. La profesora logra ver el rostro del chico que conducía el camión que ha matado al pequeño y que resulta ser el del bar.

Al día siguiente, Dale como Doug llega feliz a la empresa con su café y los expedientes que su jefe le pidió que estudiara. Al entregárselos, éste no entiende nada, pero luego comprende los garabatos de Dougie y le da las gracias por su excelente trabajo. Mientras tanto, la mujer de Doug se reúne con los hombres a los que su marido les debe dinero. Su carácter y arrojo al final logran que no tenga que pagarles tanto como pedían.

En otro lugar, alguien manda la foto de una mujer y de Doug a un asesino a sueldo. Éste aparece en la oficina de ella y la asesina de forma horrible y demasiado explícita. En el baño de mujeres de la comisaría, Hawk descubre que en una de las puertas hay unas hojas escondidas. La mujer del Sheriff aparece de nuevo histérica, y gracias a una de las policías nos enteramos que está así porque su hijo se suicidó hace tiempo.

Este capítulo cuenta con pinceladas que pueden ser muy importantes para el desarrollo de las tramas de la serie. Por un lado tenemos a Hawk que ha descubierto unos papeles ocultos dentro de una de las puertas del baño de la comisaría, en donde también había una placa con un símbolo indio. Todo apunta a que las instrucciones que le dio la mujer del leño eran ciertas, y además podríamos estar ante las hojas arrancadas del diario de Laura que nunca aparecieron, lo que sería un gran paso para averiguar qué está pasando ahora y mostrarnos también algo que quedara inconcluso en el pasado.

Pero si hay algo a destacar en este episodio es la aparición de Diane (Laura Dern). Jamás pensé que desvelarían el rostro y la voz de la mujer más famosa de Twin Peaks (después de Laura Palmer). Por un lado me gusta porque siempre había sido algo enigmático y divertido pues Cooper y su grabadora nos dieron grandes momentos, pero por otro no sé si era algo que merecía seguir en la incertidumbre porque ése era su principal atractivo. En cualquier caso, en los próximos capítulos veremos qué pasa con ella y si su presencia es meramente anecdótica o si tendrá peso en toda la temporada. Por cierto, cuando vi que la interpretaba la gran Laura Dern me quedé boquiabierta. No lo esperaba en absoluto. Fue una sorpresa doble.

La parte del Cooper pasivo como Doug sigue resultando pesada en muchos momentos. Es cierto que la habitación roja vuelve a hacer de las suyas, pero creo que es momento para que haya algún tipo de avance en el estado del agente Cooper. Necesitamos que despierte ya. Y si a eso le sumas que a veces incluyen demasiados personajes nuevos que hacen que a veces te líes y ni recuerdes por qué estaban ahí, pues hay que decir que Twin Peaks mola, pero también se hace lenta en algunas partes. Y sí, sigo insistiendo, quiero ver ya a Audrey.

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Graduada en periodismo y con nombre a cargo de Twin Peaks, mi pasión por las series empezó con Lost y HIMYM. De ahí me trasladé a Dunder Mifflin donde pasé los mejores momentos, aunque por las noches debo confesar que sacaba mi oscuro pasajero de la mano de Dexter. Y ahora, me hospedo en el Bates Motel en busca de un nuevo destino apasionante.

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